A mis queridos lectores:


Después de una larga creación para finalizar el nuevo proyecto I.Bck, o llevarlo a un campo abierto donde la visibilidad de mis escritos sea de mayor amplitud, con el fin de expandir mi palabra, sin importar el núcleo o las diferencias que se nos imponen. Me dirijo a ustedes, para agradecer la oportunidad de hacer oír lo que añoraba hablar y detesté callar.

Jenya I.Bck

domingo, 17 de octubre de 2010

LA PENITENCIA.


La penitencia:

Mis muy queridos lectores.

Murmuraba sin aliento su nombre en el alfeizar de la ventana, como quien reza veinticinco avemarías, implorando piedad al ``kharma´´ que él no fuera mi castigo. De rodillas frente a una pared donde la humedad había poblado un musgo de recuerdos, caía implorando clemencia a las rosas que se tornaban violentas, desprendiéndose de la suavidad de sus pétalos, como de los brazos anhelados de una madre, sacando sus espinas directo hacia el corazón, al alma penitente que despierta sin un rayo de sol con los cristales llenos de vaho de los jueces que me roban la tranquilidad de verle mañana respirando fuerte en mi sueño.

Unos teméis, ser perseguidos por los inquisidores del hastío del amor, donde la protección que entregáis al ser amado, apuntando con las dagas hacia el enemigo, para evitar la tragedia de ver herido por quien suspiráis, porque habéis aprendido que tomarán la empuñadura y la enterrarán en las frágiles ganas de sobrevivir deshaciendo nuevamente la fe que os mueve. Otros, persiguen el dolor de amar y ser amados, como quien ruega por opio para elevarse al cielo, aunque caigan quebrándose cada una de las realidades que los hacen humanos, o destruyan los fundamentos del amor de los inocentes que hayan matado en vida.

La penitencia de los sanguinarios, que desangran los días de quienes viven en esa anemia eterna del amor, viven al igual que yo, suspirando clemencia cada segundo después de ti para que no te vayas como yo me fui alguna vez de algunos brazos.

Un frenesí, un ímpetu, una agonía, una destreza, una emoción, van llenando los huecos entre yo y el arte de vivir. Porque he comenzado a sentir, a sentir como esclarecen las aguas turbias y los cuervos se vuelven palomas blancas, como el sol no ciega a quienes queremos ver , así como la marea que se acerca al hombre.



J.I.Bck

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Un cordial saludo
Jenya I.Bck

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Jenya I.Bck