A mis queridos lectores:


Después de una larga creación para finalizar el nuevo proyecto I.Bck, o llevarlo a un campo abierto donde la visibilidad de mis escritos sea de mayor amplitud, con el fin de expandir mi palabra, sin importar el núcleo o las diferencias que se nos imponen. Me dirijo a ustedes, para agradecer la oportunidad de hacer oír lo que añoraba hablar y detesté callar.

Jenya I.Bck

domingo, 3 de enero de 2010

La carretera vieja





En ocasiones, la vida simula una de esas viejas carreteras donde nadie agarra un coche y cambia una autopista en línea recta, por la inmensidad de curvas o el peligro que esconde la vieja carretera.

El hombre o la mujer desde su concepción en un coche que evoluciona, para adoptar un patrón determinado, mirando a un futuro, con esos pies de plomo que asemejan la tracción a las cuatro ruedas.

Así manejando tu propia vida acoplando al coche esas necesidades que se van presentando en la vida, no menciono una bicicleta por el hecho de que el hombre por sociología es capaz de estar solo, no obstante únicamente por un lapso muy corto. Aunque no sea la compañía indicada por naturaleza es incapaz de aislarse de un núcleo social por muy alejada y perdida que esté la carretera, siempre habrá ese auto que te adelantará y así uno irá reformando su motor, preparándolo después de si para una mayor agilidad... Esa compañía que podrá ir contigo en el asiento copiloto podrá ser hasta desagradable mientras no halles un Stop donde pueda seguir su rumbo en otro lugar, vas acoplando tu caja de discos entre los asientos, donde muy delicadamente estableces una separación prudente...claro está que hay personas que no podrían vivir con esa caja de discos separándolos, permitiendo moverla hacia atrás y así permanecer unidos hasta en la carretera vieja y perdida.

A lo largo de esta carretera vieja interminable con tantos Stops y paradas, que me impacientaban, el exceso de velocidad puede ser el mejor alivio como liberador de adrenalina frente a las emociones turbias y que nos agitan haciendo la carretera cada vez mas inestable. Frente a ese volante de piel que se resbalan las manos con el sudor, logré frenar para recoger a ese alguien que una vez tuvimos que dejarnos en un parada que parecía hasta aliviante después de tantas confusiones.

Fue cuando tuve que soltar el volante estas festividades para ir caminando despacio por el miedo que le tenía al amor que era más peligroso que la carretera vieja, peligroso sin duda es el amor... tantas piedras en las que fijarse para no tropezar, y hacer de un enfado una guerra civil contigo misma, donde la cabeza y el corazón se matan entre si, siendo tu cuerpo el campo de batalla donde se veían los estragos que no tiene la carretera vieja.

Y aunque yo pidiera a a gritos un acuerdo entre amabas partes, era tan confuso y tan inconcluso porque la misma persona que recogí en ese stop estaba en ambas, cualquier razón para sobrevivir y permanecer unidos como la carretera vieja impedía.

Y yo... sola y triste, vagando en un volante con esa caja de discos levantada esperando por él, por esa llegada que me hiciera saber que toda esta gente que había conocido a lo largo de todos estos años o siglos de viaje por la carretera vieja, que cuando hablaban del amor como una fantasía que únicamente se quedaba en las lápidas de personajes de historias ficticias, o en la imaginación de los cantantes, escritores o cineastas... yo quería saber que estaban totalmente equivocados, que a pesar de olvidar a tanta gente en muchas paradas, el amor es firme y existe... Y la carretera vieja me desmostró que después de tanto tiempo regresó a esa parada, después de recorrerme el mundo entero para esperar, sabía que yo iba a volver como el corazón perseguía esa fe que sujeta a tantos moribundos.

Y llegó un momento que mis manos resbalaban tanto en ese volante que se dio la necesidad y la casualidad de su presencia, firme que tomara ese volante y sobrevivir juntos a la carretera vieja, para dominar las tempestades los días de sol que ciegan a los que anteriormente no habíamos conocido la hermosura del sol, de la vida, de las emociones interminables que quedan por vivir con él en la carretera vieja...

Cuando estés dispuesto a ceder el volante de tu vida y manejar el suyo, habrás encontrado algo más que un amor único con el que quieres cerrar tu capítulo de vagabundo solo por la carretera vieja. Te habrás encontrado a ti, todo lo que no sabías de ti.

La carretera vieja.

Jenya I.Bck

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