
LOS CARROÑEROS
Sigilosamente se acercan los carroñeros esperando mi rendición, tras observar mi imposible resignación defendiendo a capa y espada algo que no podría definirse dada su complejidad, algo más impenetrable que lo sagrado.
Los carroñeros, esa escoria neutral que sobrevivía sustentándose de ambos bandos matando sin matar, el deber ser aunque no involucrado envolviendo el ser natural e instintivo del hombre capaz de matar por hambre, por desesperación, por honor y por amor entre otras causas razonables sujetas a la desesperación.
La rabia iba tronando las tablas de madera de las escaleras a mis pasos firmes y decididos, no obstante en cada pisada me iba faltando oxígeno ,sintiendo el corazón bombeando tan rápido que simulaba lentitud debido al dolor oprimido en el pecho.
Mis días iban sembrando gloria y tranquilidad para recoger intrigas ajenas a los campos que no nos pertenecían, no obstante lindaba dicha siembra a nuestra prosperidad.
El aire putrefacto de una mina de desgracia comenzaba a respirarse cuando trataba de persuadir el dolor, arañando las paredes o mordiendo una simple almohada que absorbía un mar de cristales que salían de mis ojos, tornándose mi mirada en la de un monstruo que estaba condenado bajo tierra sin poder ver la luz.
Las esperanzas marcaban la hora, haciéndose inagotables los minutos para comenzar a restar una misma fecha cientos de veces. Es terrible y pavoroso no escucharte mientras me golpean por la espalda tu eco vivo en los corredores, tanto que el silencio es abrumador, como si mis pensamientos los fueran inhalando para concentrarse en crear escenarios lúgubres sin estar de tu mano mientras me cortas el viento a un costado sin importarme si me azotan el otro.
Es factible que la calma se desprenda enjabonadamente estos días venideros, pues sin ti el cielo azulado de la cumbre se vuelve tormentoso para azotar los campos, por eso piénsanos siempre amor mío en ,aquel imborrable momento donde el sueño nos encajó el uno al otro como dos piezas de rompecabezas, caminando sin un rumbo hacia ningún lugar, con nuestros silencios nuestros temores, toda nuestra vida juntos, desde la primera a la última vez que sudamos empapándonos de amor.
Piénsame siempre y no necesitarás nada.
Ámame como siempre lo has hecho hasta el final y solamente existirá el comienzo, para avanzar sin conocer la pausa.
Te amo.

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Un cordial saludo
Jenya I.Bck
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Jenya I.Bck