A mis queridos lectores:


Después de una larga creación para finalizar el nuevo proyecto I.Bck, o llevarlo a un campo abierto donde la visibilidad de mis escritos sea de mayor amplitud, con el fin de expandir mi palabra, sin importar el núcleo o las diferencias que se nos imponen. Me dirijo a ustedes, para agradecer la oportunidad de hacer oír lo que añoraba hablar y detesté callar.

Jenya I.Bck

viernes, 19 de febrero de 2010

La casa de la Española


Me gustaría haber escrito esto hace tanto tiempo y si no fue realizado se debe a una reserva de las emociones que sólo plasmo aquí. Posiblemente sea el texto más absurdo y falto de cordura que pueda redactar en muchos meses. Pero juro que serán las emociones más hermosas que cualquier ser humano pueda sentir de mejores o peores personajes, de óptima o pésima calidad, no obstante mis queridos lectores esas pequeñas plenitudes vienen alguna vez y se van tal vez para no regresar.


Mi amada madre, mi primer cuerpo formó muchos hogares, con mi padre, con mi hermano y conmigo, sin embargo la armonía opaca conllevó a mas de distintas tragedias que nos hicieron residir en el país de la última oportunidad, donde los fracasados, los refugiados y los ambiciosos cuya fortuna caía desde la altura de las torres gemelas un 11 de Septiembre. Mamá, el pequeño I.Bck y yo no vinimos por ninguna de esas razones. Cuando los curiosos osan preguntar a que se debe mi estancia en la República mexicana me limito a responder que soy ignorante de esa misma circunstancia. Pero ya que estamos, constantemente nos preguntamos el por qué de las cosas y el qué sera de cada uno. Lo vinimos a descubrir en este intrigante lugar, que aunque sus habitantes vivan del rencor, la tierra de esta nación, el pavimento y las estructuras hasta las más estúpidas rutinas de horas en el tráfico, perdonan y comprenden ortogándote la última oportunidad, por eso es que de México no me muevo, el país te brinda el favor y yo respondo.

Retomando la idea principal la casa de las españolas fue en verdad el primero y tal vez el último que haga con mi familia.

La casa de las españolas, es alejado del ruido, todo es verde alrededor, y a pesar de muchas veces haber estado solas y desprotegidas por un hombre, mamá fue fuerte y levantó un Imperio, un hospital, un retiro y un manicomio, todo en una casa, en la casa de las españolas, el Imperio donde somos fuertes, el hospital donde el tiempo lo cura todo, el manicomio donde toda la maldad de la gente hacia nosotras que disfrutaban blasfemando locuras que no padecemos, al paraíso nos desterraron creyendo que al manicomio.

Gracias a Dios y al tiempo corto, en este último año sufrí y perdí muchas cosas. O tal vez nunca las tuve pero ya no tengo incertidumbres, os voy a confesar que en la casa de la española logré ver el camino, logramos verlo, yo Jenya I.bck declaro que no creo en la ley ni en una justicia más que la divina viniendo del dios que sea o incluso del mismo diablo. Yo Jenya I.Bck no creo en el orden, si no en el desorden que es el que nos lleva a ver en que lugar debería ir cada cosa, porque aparentemente todo parece ordenado, pero solo está amontonado. Yo Jenya I.Bck, no creo ya en las apariencias, Yo Jenya I.Bck dice que la mayor parte de la población es vacía, Yo Jenya I.Bck no pararé de escribir aunque me corten las manos, Yo Jenya I.Bck seguiré confesando aunque me corten la lengua, Yo Jenya I.Bck podré cometer apologías siempre que eso nos saque del idealismo, de que nada es perfecto. Podrán dolerle mis escritos a cientos de personas, podrán hacerlos pensar e incluso cambiar, pero cada uno de vosotros sois conscientes de que perdono, olvido y ayudo, pero la franqueza jamás la perderé y aunque me traiga problemas es la virtud más grande junto a la lealtad que poseo.

Hace un año conocí una persona junto a la que me sentía protegida, pero con el tiempo, me olvide de que la gran amistad un día creció y nos reservamos los sentimientos, por si lo bueno único y diferente que vivíamos respecto a las otras relaciones se perdía.

Venía y se iba, iba y me iba, así hasta que un 15 de septiembre pasó lo inevitable. Regresó al día siguiente marcando la diferencia con las demás. Pero solo era algo más que amistad pero más trascendente que el propio substantivo más fuerte, el Amor.

Era lo único que faltaba a la casa de la española, el protector y a la vez el protegido, el contraste de las luces creó la armonía. Haciendo el equilibrio en la casa de la española del bien y el mal.


Soy consciente y preparada de todo lo que voy a dejar, sin embargo me siento bien, he descubierto la tranquilidad, la paz, la verdad y la aclaración para tomar mi nuevo camino.


Yo soy Jenya I.Bck con mi verdad.

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