A mis queridos lectores:


Después de una larga creación para finalizar el nuevo proyecto I.Bck, o llevarlo a un campo abierto donde la visibilidad de mis escritos sea de mayor amplitud, con el fin de expandir mi palabra, sin importar el núcleo o las diferencias que se nos imponen. Me dirijo a ustedes, para agradecer la oportunidad de hacer oír lo que añoraba hablar y detesté callar.

Jenya I.Bck

viernes, 19 de febrero de 2010

SIBARITA MUERTE.


Estimados lectores míos, apuesto a que la publicación del día de hoy tenga una sensación repelente contra mi persona debido a la falta de decoro y sensibilidad, con la que me permito hablar de asuntos que conmocionan a cualquier ser humano en su sano juicio, no obstante me atrevo a recalcar que no es que tenga en abundancia lo último citado. No sean impacientes amigos míos por saber que voy a decir acerca de lo más mencionado en todos los campos laborales, negocios y lugares de culto, porque si buscan un pésame no lo obtendrán, en mi caso no los aceptaría.

Les relataré un caso extremadamente frívolo sin lubricación ninguna, no entraba por ninguna parte de mi cabeza en que momento se aprovechan ajenos a la familia del difunto, con sus célebres frases tales como ``te acompaño en el sentimiento´´, ``estamos muy afligidos por la pérdida de su... shalalá shalalá´´. Nos remontamos en el año 2005 entre los días 29, 30, 31,de diciembre, cuando un sujeto de mi generación, cuyo nombre no es necesario mencionar para proteger a los familiares en el hipotético caso de que sigan vivos, si es que la gran tristeza no les permitió seguir en el planeta tierra después de dos años que permanecí en el pueblo-ciudad, aldea, metropolitan como reconozcan ustedes a Ourense (Galicia). Al individuo fallecido, lo llamaremos Polvo, pues sí, se tiró desde la azotea de su casa, haciendose polvo. Suena verdaderamente cruel, pero en su momento yo guarde respeto a la víctima de las circunstancias infelices, y consideré un luto necesario en esas Navidades lúgubres, que en mi caso solían ir de Guatemala en Guatelpeor, después les explico el por qué de tales nefastas fechas.

Me enteré precisamente por una intrépida niña que había marcado a mi casa, para averiguar el telefóno de x, desgraciadamente no se encontraba en mi agenda telefónica no obstante hice un pequeño esfuerzo por recordar quien podría tener su numero telefónico, con la condición, de que me dijera a que se debía tanta urgencia. Piensen que fui crítica social profesional de mi aldea, cualquier dato o imprudencia era anotada en un blog que era visible ante los ojos de la sociedad ourensana, retomando el tema me dio la noticia de que Polvo se había suicidado, como allí el 28 es día de los santos inocentes, me imaginé que la pobre idiota necesitaba un calendario para ubicarse que había sido el día anterior, se puso a llorar, de modo que aumentó la credibilidad, y así sonó mi teléfono sin descanso mientras yo yacía desmayada en el piso, recibí como al menos 15 llamadas con el mismo contenido. Nos reunimos la generación y yo esa misma tarde para aportar dinero para coronas funerarias. Aullidos, mas que llantos y de algunas barrigas salían mugidos, todos verdaderamente afligidos. El día 30 se llevó a cabo el funeral, con el polvo en un cacharrito. Ahí iban en fila india los guays, los marginados, los sin etiqueta social del colegio, todos con un moco hasta la rodilla, ante la conmoción todavía no asumía que polvo se había suicidado, pues sus calificaciones que vendrían póstumamente serían de elevada honorabilidad. Pero si no, debido a mi tamaño mi mucosidad estaría lustrando mis zapatos. todos hipócritamente se hallaban dándole al padre lleno de narcóticos, pésames, te acompaño en el sentimiento, entre otras sandeces registradas en protocolos sociales. Al día siguiente caía la noche de fin de año, ¿quién seria el millonario que se permitiera guardar el traje de nochevieja o el vestido de volantes en el armario por polvo muerto y más que muerto?. Se sonaron bien los mocos brindaron, se empedaron y a las ocho de la mañana se comieron los churros con chocolate y las penas. Pero Jenya I.Bck guardó luto a pesar de que no dio condolencias y no traía nada verde en la nariz.

Después de relatar un suceso regional de allá de donde venimos los gallegos, tengo a alguien muy importante, que mueve, negocios y religiones buscando un motivo o consecuencias civiles que trae consigo, es la persona más temida y admirada por su batalla constante con otro personaje no presente aquí precisamente, la vida. Aquí con todos nosotros tenemos a, la que colorea de negro vuestro vestuario, la que le pone las pilas a la ciencia para vidas longevas, la que está acechando a vuestros abuelitos, la que siempre sabe escoger, la que se lleva a los valiosos, y la que no se lleva a mucha escoria que ya debería pisar ultratumba. Nuestra preciada culturalmente y temida psicológicamente...La Sibarita Muerte.

Antes de acusarme de demente, les voy a explicar mis razones por esa majestuosa presentación que ni a Gandhi en su existencia, ni a las Monarquías en su apogeo. Ya quisiera Napoleón Bonaparte que yo lo hubiese presentado, pero como ya está dirigiendo en oro mundo no me preocupa. Quiero ser lo más amable posible, para que en el momento que se lleve a los míos, sea cuidadosa, y los lleve en los brazos y no arrastro, como decimos en México, que nos haga el paro, que no sea mamona, que nos lleve con cariño sin sufrir, que nos de oportunidad de seguir porque nunca terminamos de realizar nuestros proyectos, que todavía sea paciente, que a los que se quiera llevar nos hacen falta. Pero ella es muy sibarita, y no quiere las sobras de nadie, no se va a llevar a una madre con alzheimer, si no puede recordar la majestuosidad de la Sibarita Muerte. Ella es astuta y se lleva siempre a lo que necesite, no la esperamos, pero cuando toca a la puerta, no hay desplante que la pare, es la Muerte Sibarita que nos hace rendirnos, y aunque no queramos debemos serle fiel a esa sombra negra lustrosa, a la que le rendimos cuentas de nuestra calidad humana desde nuestro primer bombeo de sangre hasta el último.

Ella es la Muerte Sibarita, sabia que nadie puede cerrarle la puerta por mucho que nos desagrade, el día que se para en el umbral de nuestras casas.

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