
Casualmente me hallaba escuchando música chill out, un género supuestamente relajante, liberador de estrés… no obstante ya me estaba levantando una ola de jaquecas, milagrosamente cuando me disponía a buscar claro de luna, se abrió una nueva melodía dentro del género quiebra-paz… así dice el título del spa-melódico:
Spiritual Flute, the beauty of nature.
Fue tan grandiosa la paz, que sin darme cuenta mi inconsciente agarró sus maletas y dio un tour turístico desde el 28 de Agosto del 2008 hasta hace menos de una hora.
Un flash-back pesado, más intenso que de turista en Bagdad en pleno bombardeo.
Ese 28, tan emocionante entré en esa famosa facultad de la muchas razones personales me dieron a el exilio posteriormente. El hecho de tener una nacionalidad estúpida y común, tal vez provocó un vínculo con la popularidad temprana. Posiblemente tengamos fama de ser dados al cartel valemadrismo social y tres pitos me importa el qué dirán. Retomando mi experiencia como viajante de mi propio pasado pude ver todas las caras conocidas, que me habían acompañado a lo largo de ese lapso.
Mi leal amiga, aunque a veces distante por motivos escolares, antes de que se traspasara a su nuevo hogar, me había dicho con su cigarrillo marlboro blanco, y su taza de café americano, endulzado con dos splendas. ``Me pregunto si el problema somos nosotras, ¿o es la gente cruel e inevitablemente retorcida?´´. Nunca en ese tiempo ni en el presente logramos responder a esa cuestión. Y así juntas pero separadas, cada quien había hecho y deshecho distintas amistades. Por mi parte mis queridos lectores en realidad puse en práctica el valor de la amistad en apoyo moral y económico, era fácil esperar lo mismo de los demás, pero difícil de ser correspondido.
En aquel 28 de Septiembre comenzó otra vez lo que no terminé de desarrollar por completo la rebelde pubertad que misteriosamente había desaparecido… se había ido para cerrar su ciclo poco después del 16 de Septiembre, del 2009.
Mi vida de vicios, de alcoholismo se había transformado casi en un verdadero peligro para mi dignidad como persona, mi nombre y la botella de whisky se había ligado tanto que no sabía ni yo misma, quien era quién, así quienes venían, se iban decepcionados por esa reputación que casi me lleva al suicidio. Efectivamente, mi amiga seguía allí y otro tercer plano, oía de mi aquel mejor amigo que el tiempo y los distintos ambientes me mantenían alejada de él. Esas llamadas que prometíamos regresar y ni nos acordábamos casi de aquellos momentos de una amistad casual pero fuerte. En la vida podría creer que tan raramente y mágicamente se dieron todos los hechos tiempo después. Es imposible y difícil de creer, cuando mi vida y la fe en mi misma flotaba en el hundimiento. Y no había palabras que pudieran disimular el repudio social en aquel entonces.
Me arrastraba entre especulaciones y falsas acotaciones a mi persona no obstante mi nombre verdadero en ese entonces no tenía nada a favor que pudiera demostrar que esos falsos hechos no habían acontecido. Pero había alguien que creía en mi, en ese tercer plano que tardé en darle el valor que correspondía.
Mi viaje del inconsciente, aterrizó en mi pasado, es un pasado que también que pertenece a aquel amigo que nunca fue amigo, porque decía que era algo mas que una amistad pero no se degradaría en un noviazgo, porque era algo demasiado especial y culminante, que brindaba tanto a mi persona que el contexto universitario y mis ideas masoquistas desparecían con una posible aparición de cirrosis, y así se iba todo lo malo con su llegada, como si fuera ese Dios que desterraba a los maliciosos de corazón, y reconstruyera a los frágiles de corazón. Ese Dios, que de mi, de lo anterior, hizo esa torre encima de mis fracasos, para que pudiera ver alto y más allá de lo común, con el fin de aprender, que el desastre también es un maestro. No iba a pintar un campo bonito de naranjas de Soroya, cuando había una Guernica, una Guernica de mi, de esa guerra autodestructiva, mientras él me hacía ver desde ese 16 de Septiembre que en verdad esa guerra fue una obra de arte, paulatinamente me iba enamorando sin darme cuenta de mi mentor y protector.
Inocentemente le robé algún beso que en su tiempo jamás creí que me correspondía, que no estaría destinada yo a él. El gran maestro, mi querido Luzbel y su alumna intrépida sin apenas saber su verdadera identidad, se convirtieron en ese uno, consecuentemente ese uno era el núcleo decisivo, que adonde quisiera que se fuera yo iría con él y viceversa. Sin darnos cuenta, nos amamos sin querer… el día de hoy amandonos queriendo, con esa fuerte intención y esa ilusión que nos restó años a los dos.
Regresando de mi viaje del inconsciente puedo afirmar y responder a la pregunta de mi querida amiga, no somos nosotras, la gente es cruel, porque siempre hay alguien con buenas intenciones, y dispuestos a apoyar y a perdonar las faltas que no cometemos contra nadie sino contra nosotras mismas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Estimado lector, gracias por su tiempo y colaboración.
Un cordial saludo
Jenya I.Bck
Dear reader, thanks for your time and collaboration.
Greetings
Jenya I.Bck